Tipografika estrena nueva imagen

Tipografika Logo 2026

En Tipografika ya no somos los mismos… Hemos crecido, hemos aprendido, hemos evolucionado. Ahora somos más mayores, sí, tenemos más arrugas también, pero ahora tenemos más experiencia, más sabiduría y, sobre todo, más ganas que nunca de compartir y de transmitir todo lo recopilado en nuestra trayectoria, que no es poco.

ANTES DE NADA, TOCA REVISIÓN.

Después de 15 años y más de 600 proyectos a nuestras espaldas, tocaba mirarnos hacia dentro y hacer algo que muchas organizaciones aplazan: revisar con calma si nuestra propia identidad seguía contando bien quiénes somos hoy y resulta que no, que necesitábamos un cambio que refleje quienes somos ahora.

El resultado es un cambio que no pretende romper con todo, sino ajustar el lenguaje visual a la evolución real del estudio: más experiencia, más criterio y una forma de trabajar todavía más centrada en acompañar a los clientes. La nueva marca busca precisamente eso: síntesis y claridad, sin artificios.

El nuevo logotipo es el eje de ese cambio. La elección de la tipografía no es casual: trabajamos con Nexa Serif (de Fontfabric), una familia con cuerpo y personalidad propia. Sus serifas marcadas y su estructura sólida transmiten madurez y oficio; las curvas suaves y los remates redondeados aportan cercanía y un punto humano que encaja con la manera en la que nos relacionamos con los clientes. No es una tipografía neutra que pase desapercibida, pero tampoco busca protagonismo gratuito: funciona como una voz clara, bien articulada, que se entiende a la primera.

El color principal también cambia. Pasamos a un rojo coral, más luminoso y presente que nuestra paleta anterior. La elección tiene una lógica sencilla: necesitábamos un tono capaz de destacar en pantallas, redes y pequeños formatos sin caer en la estridencia. Este rojo tiene energía y visibilidad, pero, combinado con los grises y neutros del sistema, se mantiene bajo control. Aporta la sensación de movimiento y nueva etapa, mientras el resto de la paleta sostiene la parte serena y profesional de la marca.

En la imagen se puede ver que junto al logotipo aparece un símbolo circular y un juego de planos rectangulares que dan forma al sistema visual. El círculo funciona como punto de foco, como “mirilla” o lente a través de la cual mirar los proyectos; los bloques rectangulares actúan como base y soporte, creando fondos, contenedores y ritmos. Esa combinación nos permite construir composiciones limpias, modulares y fácilmente reconocibles en web, presentaciones, piezas impresas o señalética. No se trata solo de tener un logo nuevo, sino de contar con un lenguaje visual flexible y coherente.

En conjunto, la nueva imagen quiere expresar justo eso: una evolución tranquila. Un estudio que ha madurado, que ha ordenado mejor su propuesta y que sigue apostando por un diseño bien pensado, sin artificios, centrado en la claridad y en el acompañamiento.

Poco a poco iremos desplegando este sistema en la web, en los materiales de trabajo y en los proyectos que vienen. Al final, de eso va este cambio: de alinear la forma en la que nos vemos por fuera con la manera en la que llevamos tiempo trabajando por dentro.